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Carta urgente a los cubanos emigrados, de otro cubano residente fuera de Cuba

Carta urgente a los cubanos emigrados, de otro cubano residente fuera de Cuba La Pedrada.
11/12/2003.

No hay ninguna duda: “La Revolución es como una estaca, mientras más duro le dan, más profundo se clava.”

Soy cubano y vivo desde hace dos años fuera de Cuba, en España, tiempo en el que he sido testigo de la bestial guerra mediática que se ha desatado últimamente de manera abierta, declarada, y como es natural, sucia, contra Cuba. Ante este hecho, cubanos y no cubanos, deberíamos preguntarnos todos si la misma responde a parámetros casuales o a una concertada metodología “logística” de la información cuando se trata de países que EEUU contempla en su lista del denominado “eje del Mal”. Para todos es obvio que no nos encontramos ante nada nuevo, al mismo tiempo que sabemos que esta no será la última campaña que se estampe en las pantallas y diarios del mundo a la hora de tratar lo que algunos llaman “el asunto cubano”. No obstante, en estos momentos, la actual administración de la Casa Blanca parece estar decidida y comprometidamente empeñada en exportar a Cuba la misma “democracia” que le ha dado a Irak y Afganistán. ¿O es que existen indicios o motivos para pensar lo contrario en un supuesto caso de intervención militar?

Creo firmemente que todos los cubanos, tanto los de adentro como los de afuera, somos víctimas de una guerra que no busca otra cosa que sembrar el desprecio al gobierno elegido libremente por todos, “organizado con todos y para el bien de todos”. Por ende, una guerra que persigue el desprecio para todos los cubanos.

No nos engañemos ni cerremos los ojos a lo evidente. En Cuba, más de nueve millones de compatriotas, han votado por referéndum que “El socialismo y el sistema político y social revolucionario establecido en la Constitución, (...) es irrevocable”*, y donde además se deja bien claro que “Todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”. “Cuba no volverá jamás al capitalismo”** señores, y esta postura despeja toda duda sobre cuál es la principal prioridad de nuestra pueblo. No es la de un cambio en los términos de transición que se manejan, porque esta no es la voluntad expresa de millones de los nuestros, ¿o es que puede pensarse en cambios de esta índole cuando lo que está en juego es algo tan elemental y esencial como la independencia y el derecho a la autodeterminación?. ¿Habría que obedecer las directrices que dictan los EEUU para que nuestras familias ganen su derecho a la absolución del bloqueo que ELLOS mismos nos hacen tragar?. ¿No es este servilismo el que caracteriza a las mal llamadas “disidencia y oposición cubanas”, sustentadas por un ridículo puñados de dólares?

La verdad es que estos últimos se desacreditan y descalifican a sí mismos cuando sirven con su actitud a fines tan nefastos. Hablan de mentiras y engaños por parte del gobierno cubano cuando ellos le han puesto precio, y no moral, a sus palabras. Hablan de corrupción, cuando ellos cobran por ser la excusa que han fabricado el gobierno de los EEUU y la mafia “anticastrista” de Miami para someter a un país por “hambre y desesperación”***. Hablan de que el Gobierno cubano usa la cuestión del bloqueo como excusa para impedir “reformas” internas en el país, pero si esto fuera realmente cierto, ¿por qué ellos, ya que están bien cerca de Washintong, no convencen a la Casa Blanca para que le quiten la excusa al Gobierno cubano?.¿Por qué EEUU no levanta el bloqueo?. ¿Cuál es el temor entonces?. Hablan de que en Cuba se incumplen los Derechos Humanos, pero en cambio aceptan las prebendas que les otorga el Gobierno norteamericano, que es incapaz de responder ante 44 millones de personas que tienen vedado su acceso a los servicios médicos. Hablan de que en Cuba se ejecuta la pena de muerte, al mismo tiempo que comulgan con los intereses de un país que aplica esta sentencia de manera habitual. Hablan de que en Cuba existen presos de conciencia cuando en realidad se debía hablar de conciencias vendidas e hipotecadas a la sucursal de avanzada imperialista en Cuba. Esto, compatriotas, es servir a la mentira y a la deshonra. Mienten como bellacos y encima lo hacen mal. La potencia para la cual reportan sus “beneficios” debería sentirse estafada por personal tan incompetente. No en balde la miseria de dólares que les hacen llegar. Deben darles por más que bien pagados. Es evidente que son ellos (“disidentes y/u oposición”) la herramienta y el recurso a la vez de esta farsa abominable.

Cubanos emigrados, de más está decir que Cuba necesita de nosotros tanto como nosotros necesitamos de ella, y que no es mandando remezas de dólares cada mes como ayudaremos a conseguir la solución definitiva contra la precariedad que padecen nuestras familias y amistades. Tenemos que ir más allá de este simplismo. La situación de Cuba sólo mejorará a partir del día que se rompa el muro del bloqueo y eso lo tiene claro cualquier persona con un mínimo de sentido común.

Tenemos hoy el deber moral de apoyar, allí donde estemos, la lucha que sostiene Cuba contra lo que en la ONU se ha reconocido y condenado, por doce veces consecutivas ya, como un auténtico acto genocida. Y debemos hacerlo por razones bien sencillas que se exponen fácilmente:

1- Porque nosotros seguimos siendo parte de ese mismo pueblo.

2- Porque otra no es nuestra cultura ni otra nuestra identidad.

3- Por respeto a nuestros héroes, a nuestros padres, a nuestro hermanos, a nuestros amigos y en fin, a nosotros mismos.

Permanecer de brazos cruzados e indiferentes nos hace cómplices del genocidio que se practica contra ellos.

Neguémonos a ser objeto de mercadeo y manipulación. No permitamos que nos usen también a nosotros como excusa. Nosotros no pertenecemos ni por asomo a eso que se dice “exilio político”.

Rechacemos radicalmente cualquier intento de aproximación a juego tan macabro. No perdamos de vista que son la dignidad, la vida y los valores nuestros el precio real a pagar. Recordemos el legado de José Martí, aquel Martí anti-imperialista y anti-anexionista. Hay cosas que no se entregan ni se negocian.

No porque estemos lejos, Cuba ha dejado de ser nuestro país, ni su realidad ha dejado de ser la nuestra. Sus problemas, aunque de manera indirecta, también son los nuestros porque en nosotros también repercuten e igualmente nos afectan. Por tanto, si la voluntad de nuestro pueblo ha sido la de seguir resistiendo las agresiones, pues respondamos nosotros como corresponde: “...o nos condenan juntos, o nos salvamos los dos”****. Es lo mínimo que podemos hacer dignamente.

Amigos y estimados compatriotas, hablo para los que se reconozcan en estas palabras. Seamos realistas, pidamos un imposible.

Digamos Sí al derecho que tiene Cuba a defenderse. Digamos Sí al derecho de Soberanía nacional. Digamos Sí a la Independencia. Digamos Sí al derecho a la Autodeterminación, porque además de pertenecernos, “el derecho de Cuba es hoy el derecho de todos”, como expresó Felipe Pérez Roque ante la ONU.

De ahí que 179 de los países miembros votaron a favor del proyecto de resolución a/58/L.4 titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

De ahí que cuando desde Cuba se hace el llamado de: Patria o Muerte, incluso muchos no cubanos responden. Respondamos también nosotros junto a ellos y a nuestro pueblo: ¡Venceremos!

Adel Pereira González.
11/12/2003.

Notas:

* Constitución de la República de Cuba (1976). Reformada constitucionalmente en el año 2002. Capítulo I, artículo 3.

** Ídem.

*** Documentos desclasificados por el Departamento de Estado Norteamericano. En ellos está claramente expuesto que este era el objetivo a conseguir por la política de bloqueo contra Cuba.

**** Martí, José. Versos Sencillos.

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